Una joven y sus dos nenes volvieron a Buenos Aires

Vivieron un calvario en Salvador Mazza debido a la conducta negligente de varios organismos, un caso que exige que sean menos indiferentes a las denuncias de violencia.

Una madre de 19 años y sus hijos de 2 y 3 años se reencontraron con la abuela de los niños en Buenos Aires ayer, luego de ser privados de su libertad y de estar completamente indefensos durante 50 días en Salvador Mazza.

El caso que se abrió en el norte de Salta, en un momento en que la zona está bajo la lupa por el accionar de una red de trata, tiene aristas que lo transforman en un caso testigo del desinterés que muestran diferentes organizaciones ante denuncias que podrían evitar consecuencias irreparables como las que sufren miles de mujeres, niños y adolescentes a manos de agresores, pedófilos, traficantes y femicidas.

Esta vez, debido a las rápidas y efectivas reacciones de la Casa de Salta en Buenos Aires, el Juzgado de Violencia Familiar y de Género 1 de Tartagal, el Ministerio Público Salvador Mazza y la Policía de la localidad fronteriza, la joven madre y sus hijos regresaron sanos y salvos a Buenos Aires. También cabe destacar la respuesta de la Fundación Volviendo a Casa, que gestionó los tres boletos de avión para el vuelo que los llevó de Salta a Ezeiza .

La abuela de los niños agradeció la celeridad de las actuaciones en Salta, pero denunció con igual énfasis que la indiferencia de las organizaciones en Buenos Aires pudo haber dado un ominoso desenlace a la pesadilla que vivían su hija y sus nietos pequeños.

Las doce horas de oro

Isabel Soria, referente de la Fundación Volviendo a Casa, advirtió que lo más importante ante la desaparición de una persona son las 12 primeras horas, o “las 12 horas de oro”, como suelen ser definidas. 

Soria cuestionó la falta de responsabilidad que hubo en los organismos de Buenos Aires tras la desaparición de la joven mamá y sus dos nenes. “No tomar en cuenta el protocolo de búsqueda como base y llevarlo todo a la ubicación de paradero hace que nuestras mujeres desaparecidas no tengan esperanzas de ser encontradas”, enfatizó .

Soria destacó la celeridad con la que se llevaron adelante las actuaciones en el norte salteño. “Ninguna persona se va de su casa porque quiere. Siempre hay algo o alguien que la incita u obliga”, observó.