Médicos jubilados atienden pacientes con COVID-19 para ayudar en la pandemia

Los turnos se reservan por medio de las líneas 136 y 148 y las consultas son por teléfono o por internet.

Desde el 20 de septiembre, más de 15 médicos jubilados trabajan ad honorem para atender a pacientes con COVID-19 y así colaborar con el sistema de Salud Pública durante la pandemia.

Conscientes de que el «ser médico» es algo que se lleva toda la vida, estos profesionales se pusieron a disposición para acompañar a sus colegas, apoyar a sus compañeros que cursan la enfermedad o que fallecieron a causa de ella y, sobre todo, ayudar a miles de salteños que necesitan oídos expertos para escucharlos, contenerlos y darles ánimo en un momento tan difícil.

Los turnos se reservan por medio de las líneas 136 y 148 y los profesionales llaman por teléfono a los pacientes en los horarios asignados. Luego de atenderlos, cargan todos sus datos en un sistema en internet. Además de ellos, otros 50 médicos trabajan de esta manera.

«Sabemos mucho y podemos apoyar y ellos tienen que tener un respeto por nuestro pensamiento y nuestra forma de trabajar», expresó Lucía Durán, quien se jubiló el 10 de diciembre último, luego de ejercer la pediatría y ser jefa de esta área en centros de salud por 20 años y estar otros tantos en el Ministerio de Salud Pública, a cargo de programas de apoyo a los pacientes más vulnerables de la provincia.

«Uno nunca deja de ser médico y, ante la cantidad de profesionales que se empezaron a enfermar, disminuye la cantidad de personal de salud en sus trabajos», comentó.

Confesó que hace esto en honor a sus colegas que fallecieron por COVID-19 o que están mal y no logran recuperarse: «Duele porque los conozco. Son personas maravillosas que hacen mucho por la gente y es una pena que estén enfermos».

Con mucha empatía, Lucía descubrió que muchas personas están muy solas: «Yo les doy mi teléfono y les digo que me llamen cuando necesiten. Estoy disponible todos los días las 24 horas». Ella sigue en contacto con sus pacientes hasta que ellos le dicen que se sienten bien. Entonces, los deriva a un centro de salud para que los den de alta.

«Hay pacientes viejitos que no tienen quién los acompañe, no saben cómo conseguir los remedios… El sentir de la gente es bastante duro», comentó y confesó que tanto jóvenes como adultos mayores esperan que «alguien los llame y los haga sentir bien».

Médicos jubilados atienden pacientes con COVID-19 para ayudar en la pandemia

Además de estar en situación de pobreza y tener COVID-19, muchos pacientes tienen otras enfermedades, como cáncer, artritis o depresión: «A la larga, la gente va a necesitar mucho de los psicólogos. Sería bueno derivarlos en su momento a un especialista».

Las primeras semanas, Lucía atendió muchos pacientes y las últimas, un poco menos. «Me pasé de horas porque nunca trabajé los siete días de la semana todo el tiempo», manifestó.

«Me siento capaz de contener a la gente, de ayudarla en lo que necesita y de consultar lo que no sé. Espero no cansarme», expresó y agradeció a todos sus colegas «que ponen un granito de arena en esta situación tan difícil».

La educación es clave

Wilfredo Medrano es otro de los médicos jubilados que atiende pacientes con COVID19. Desde su casa en las afueras de Campo Quijano, se toma el tiempo para llamar a quienes se comunican desde la Capital y otras localidades.

Por su experiencia durante la epidemia de cólera en Colonia Santa Rosa en 1993, Wilfredo sabe que la educación es fundamental para prevenir más contagios: «Recuerdo que durante una semana fuimos al jardín y a la escuela y educamos a los niños con dibujos, títeres y muñecos. Luego, ellos les decían a sus padres que se laven las manos, que tapen el pozo ciego… En una semana, había un solo caso. Fue una respuesta fabulosa».

El hombre consideró que se podrían hacer propuestas educativas para prevenir la COVID-19 a través de Radio Nacional, que se escucha en los parajes más alejados: «La educación es fundamental: enseñar a los chicos para que ellos influyan en los padres».

Wilfredo consideró que hay que reforzar el sistema de salud y la comunicación y pedir a la gente que colabore: «No hagan fiestas, no se saquen el barbijo… Basta que uno esté infectante para contaminar a otros y que ellos lleven el virus a sus casas».

«Tiene que haber un respeto», señaló el médico. «Si toda la gente hiciera lo que se pide, estaríamos más holgados en el sistema de salud», expresó y pidió responsabilidad sobre todo a los jóvenes que suelen ser portadores asintomáticos y no se dan cuenta de que pueden contagiar.

«Hay personas que siguen pensando que la COVID-19 es solo un resfrío, pero todo depende de la carga viral que reciba», mencionó el médico y explicó que, si esta es muy alta, el cuerpo no la puede resistir.

Wilfredo recordó sus 28 años como gerente de los hospitales de Embarcación, Morillo, Colonia Santa Rosa, San Antonio de los Cobres, Alto La Sierra, Santa Victoria Este e Iruya y mencionó que el sistema de salud era bueno en los 90 porque estaba bien organizado: «Las radioemisoras en los centros de salud y en los puestos tienen que funcionar bien».

Desde su casa, él atiende a unos 10 pacientes por día: «Los colegas que están con el teléfono y con WhatsApp se merecen los mayores respetos y el cariño de la gente. Uno nunca deja de ser médico: lo es de por vida».

Más psicólogos y kinesiólogos

Las próximas semanas habrá más profesionales psicólogos y kinesiólogos en la atención telefónica para pacientes con COVID-19. El trabajo será ad honorem.

El secretario de Modernización del Estado del Gobierno provincial, Martín Güemes, comentó que buscan incorporar más médicos al servicio de medicina. Esperan que se sumen profesionales de distintas zonas de la provincia que estén dispensados de asistir a trabajar por tener factores de riesgo frente a la COVID-19.

El sistema de telemedicina para dar respuestas a la demanda de la población durante la pandemia comenzó varios meses atrás y se reformuló a principios de septiembre, cuando cambiaron las autoridades de Salud Pública de la Provincia.

Güemes le presentó al flamante ministro, Juan José Esteban, un esquema nuevo de atención centralizada, que comenzó a funcionar a mediados de septiembre. A partir del 20 de ese mes se sumaron los médicos jubilados, mediante gestiones con la Caja de Jubilaciones y Pensiones para Médicos de Salta.

Atención y contención

El secretario comentó que el primer nivel de contención para pacientes con síntomas de COVID-19 se da a través de las líneas telefónicas 136 y 148 y por la aplicación y la web Salta Covid.

“Estamos conteniendo bastante gente y hacemos un seguimiento a muchos pacientes, haciendo un uso eficiente de los recursos”, señaló Güemes.

El funcionario explicó que el segundo nivel de contención es la telemedicina y reveló que cada día se otorgan unos 900 turnos que se reparten entre 70 profesionales.