Fue condenada a 14 años por el abandono y muerte de su hijo

El hecho ocurrió en un paraje de Molinos cuando la mujer dejó solo a su niño de dos años en un lugar inhóspito y se fue a comprar. Al regresar no lo encontró y fue hallado días después sin vida.

Los jueces de la Sala IV del Tribunal de Juicio condenaron a Beatriz Amanda Guaymás (32) a la pena de catorce años de prisión por resultar autora material y penalmente responsable del delito de abandono de persona seguido de muerte, agravado por el vínculo, en perjuicio de su hijo (menor). La imputada permanecerá alojada en la Unidad Carcelaria 4 a disposición del tribunal.

El tribunal también dispuso que, atento a la naturaleza de los hechos por los cuales resultó condenada, Beatriz Amanda Guaymás reciba tratamiento psicoterapéutico en el ámbito del penal.

Finalmente se ordenó la extracción de material genético de la condenada por parte del Servicio de Biología Molecular del Departamento Técnico del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), previa asignación del Dato único de Identificación Genética (DUIG), para su incorporación en el Banco de Datos Genéticos.

El tribunal colegiado estuvo conformado por los jueces Maximiliano Troyano (presidente), Norma Beatriz Vera y Roberto Faustino Lezcano (vocales).

Intervino el fiscal Pablo Rivero. La defensa de la imputada estuvo a cargo de Marcos Esteban Isa.

Durante los alegatos, la Fiscalía había solicitado una pena de 18 años y la defensa técnica, la absolución por el principio de la duda.

Beatriz Amanda Guaymás residía con su hijo de dos años y medio de edad en el paraje La Puerta, en Luracatao (Cachi). El día del hecho, por la mañana, la mujer dejó solo al niño, sentado a la sombra de un molle, en un lugar desolado e inhóspito, y ella se dirigió al pueblo para hacer compras en un almacén y para hacer una llamada desde la cabina telefónica. En su declaración, la acusada manifestó que hacía mucho calor y que decidió dejar solo al niño a la sombra de un árbol para caminar más rápido. Demoró aproximadamente 50 minutos y, al regresar, advirtió que el niño ya no estaba donde lo había dejado.