Policía abusó por 8 años de su sobrina: «acá tengo el arma, no grites, te voy a matar y luego me mato yo”

Transcurrido un año de la denuncia por abuso en su contra, el ex policía Marcos Bruno Flores de 32 años es juzgado en la Sala I del Tribunal de Juicio por el juez Federico Javier Armiñana Dohorman. La fiscal María Luján Sodero Calvet, quien llevo adelante la investigación, lo imputo oportunamente por múltiples delitos de abusos sexuales. Los alegatos serán el viernes.

 

Realizada la denuncia por la victima en el mes de Mayo de 2017 en contra de su tío por abusos sexuales continuados, la fiscal penal 2 de Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, María Luján Sodero Calvet, inicio la investigación junto al personal policial de dicha unidad. A partir de los resultados de las diligencias ordenadas, se solicitó la detención de Marcos Bruno Flores, quien se desempeñaba como efectivo policial y tras lo cual fue apartado de sus funciones.

 

La fiscal le imputó los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante por su duración en el tiempo y por la circunstancias de su realización, agravado por la guarda y la convivencia; abuso sexual con acceso carnal continuado, agravado por la guarda y la convivencia; y corrupción de menores agravada, oportunidad en la que no prestó declaración.

 

En la etapa investigativa se lograron recabar distintas pruebas que fundamentaron la acusación fiscal y la victima fue contenida por el equipo interdisciplinario de la Unidad. La víctima relató que desde los 8 años comenzó a sufrir situaciones de abuso sexual por parte de Flores, los cuales sucedían cuando su abuela, quien se encargó de su crianza, se encontraba trabajando, y quedaba junto a su hermana con el acusado.

 

En una oportunidad, la mayor de las hermanas fue testigo de una situación de abuso en perjuicio de la más pequeña y en ese momento ambas se fueron de la casa de la abuela a la de su madre para contarle lo sucedido pero no fueron escuchadas y evitaron contarle a su abuela por el estado de salud por el que transitaba la mujer.

 

En la adolescencia, su hermana se fue de la casa y quedo sola por lo cual, los abusos fueron con mayor frecuencia y decidió no contarlo porque se sentía atemorizada por las amenazas de su tío y dijo que el hecho de que ya era policía, le infundía mayor temor.

 

El último abuso sufrido fue a los 17 años y ocurrió en un descampado cuando Flores le dijo que lo acompañe en el auto a buscar a su abuela. Se desvió del camino e ingresó a un potrero, y la menor percibiendo lo que ocurriría busco escaparse pero el acusado trabo las puertas y fue sometida nuevamente mientras la amenazaba diciéndole “…acá tengo el arma, no grites, te voy a matar y luego me mato yo…”.

 

Pasados tres años, apoyada por su novio, decidió hacer la denuncia pese a que su decisión generó el enojo familiar, que luego de radicada la denuncia, y mientras permanecía internada por un inconveniente medico, la presionaron para que levante la denuncia e incluso una persona le ofreció trabajo y un lugar para dormir, pues ya no podía volver a la casa de su abuela.

 

Dentro de las medidas que se llevaron adelante se encuentra el informe psicológico sobre Flores, desde el cual se evidencio que el acusado “…da cuenta de situaciones en el circulo familiar que intenta callar, silenciar, inobservar, evadir, haciendo como si no sucedieron o sacándole valor…” además “…es consiente de la realidad, tiende a distorsionarla, necesita acomodar la realidad a sus necesidades, para hacerlo necesita mentir y manipular las circunstancias par que sean acorde a su visión subjetiva…”.

 

El informe también menciona que “…entre los impulsos que no logra controlar, se encuentran los sexuales; denota a causa de esto que es sexualmente infantil e inmaduro, por lo cual su elección sexual del partener tendrá esas características…”, y que, “…busca compensar su fragilidad yoica a través de distintas actividades en lo social, laboral y religioso que le den seguridad, control y así mitigar la tensión interna…”.

 

A lo largo de la audiencia iniciada la semana pasada se presentaron ante el juez Armiñana Dohorman, familiares, amigos y los profesionales que intervinieron en el proceso investigativo. En el día de hoy declararon dos amigas de la victima, quienes relataron el momento en que conocieron lo que había sufrido su amiga desde niña por los abusos de su tío y coincidieron en señalar la angustia que evidenciaba la víctima al contarlo.

 

La audiencia se reanudará mañana, oportunidad en la que declararán profesionales que asistieron a la joven cuando denunció la situación. Finalizada la recepción de testimoniales, el viernes se producirán los alegatos de las partes y se espera conocer el veredicto en horas de la tarde.